—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

British life on Mars

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Érase una vez un hombre desconcertado, un hombre atribulado, un hombre inteligente, sereno y conciliador que tuvo que vivir durante un tiempo sin consciencia. La vida se apagó temporalmente en 2006 y junto a ella se truncaron todas las vicisitudes (un caso policíaco en su punto álgido, dramático a nivel personal), todas las relaciones personales y hábitos, para encenderse en 1973 a unos hábitos, relaciones personales, vicisitudes y vida que parecían de otro mundo.

[No tengamos en cuenta la respuesta que da la serie a la pregunta germen («Am I mad, in a coma, or back in time?»), que puede ser cualquiera de las tres; especulemos con la segunda, la obvia, la mejor para construir un subtexto.]

Atrapado en su interior, el hombre se enzarzó en una lucha continua con cada aspecto de su yo:

Descubrió (quizás; es arriesgado aventurarlo) qué tipo de mujer estaba buscando en realidad, que no tenía mucho que ver con las que hasta ese momento habían entrado en el radar de su atractivo.

Tuvo que enfrentarse a un ambiente inhóspito y, sobre todo, a un compañero hostil, la dura voz del rechazo personal con la que algunos parecemos haber sustituido al Pepito Grillo consejero (la desagradable sorpresa es que si por una vez le desafiamos y nos atrevemos a quitarle la razón, podemos encontrarnos con que quizás está menos equivocada de lo que deseábamos... aunque siempre hay tiempo para una vuelta de tuerca y demostrarle lo mismo a ella). En tono desafiante, nuestro hombre se reafirmaba ante otro personaje, qué más da ante quién si sobre todo se lo estaba recordando a sí mismo: «¿Sabes?, en el lugar del que vengo [...] la gente me quiere. No desean nada de mí, no desean enfrentarse a mí. Simplemente me quieren». En las luchas con nosotros mismos olvidamos que el resto del mundo no nos cuestiona tanto, y lo olvidamos porque nos cuesta creer que la aceptación sea tan fácil como parece.

Y ante todo, sobre todo, batalló con su lado oscuro encarnado en un hombre que no carecía del principio de integridad que a él mismo le movía, pero básicamente violento, visceral, maleducado, ultra-políticamente-incorrecto (ese concepto actual de camino incierto), importante notar que aun siendo un lado oscuro al que nuestro hombre se enfrentaba y al cual cuestionaba, en general ante sus acometidas imposibles de detener, por tratarse de un superior jerárquico, debía retirarse (¿liberadoramente?) a un segundo plano y dejarle actuar.

Mientras tanto, intentó con todas sus fuerzas volver al mundo consciente alentado por las muchas ocasiones de percepción del exterior. Contactó con recuerdos y partes de sí mismo que parecían enterrados muy al fondo de su subconsciente. Interactuó con ellos de forma insólita, pero como experiencias estrictamente personales. Y aún tuvo tiempo, en no pocos momentos, de descubrir
lo solo que está uno
consigo mismo
en su interior.

Auntie Heather, la tía Heather, desde el televisor fantasmal: «Now, from one lovely boy to another... it's Gilbert O'Sullivan and "Alone Again (Naturally)"».

1 comment

crinine
21 de enero de 2009, 1:43

Alguien una vez me ayudó a subir música a un viejo blog.

solo de nuevo ¿como no?

sonó también