—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

un mar y El tren, la tarde de verano, la luz del sol

+ 2 comentarios
Siempre con los ojos occidentales apuntando al ombligo occidental.
Que quede constancia al menos en algún lugar de la red que la
arrebatadora
película El viaje de Chihiro, concebida por
el inmenso
Miyazaki, no es una adaptación sui generis del
perturbador
libro Alicia en el País de las Maravillas, escrito por
el desestabilizante
Carroll, sino del
simbólico
cuento ruso Basilisa la Hermosa o Vasilissa la Sabia, parido por el
(     )
subconsciente arquetípico colectivo, que está más allá de cualquier adjetivación.

(Artículo en "El espectador imaginario" sobre la escena de abajo)

2 comments

Anónimo
4 de agosto de 2009, 10:49

ella siempre fue Chihiro en el rincón prohibido de la mente este lector curioso

Shere Tur Tur
4 de agosto de 2009, 13:21

Gracias, conocido desconocido. Miyazaki es el mejor regalo que se le puede hacer a un niño.