—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

El oriente de la perla no es una perla de Oriente

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El doctor Zhivago no olvidaba, mientras recorría senderos de gloria junto al último emperador, los duros años en que envidiaba la vida de los otros. Sus últimas palabras antes de entrar en la gloria del Más Allá de los guerreros y las geishas fueron "amanece, que no es poco".

Las había visto ya, pero ahora es otro yo el que las va a revisionar. Ya te iré contando una a una, Shahriar. Ahora duerme. Los días se van alargando, pronto nos rendiremos a la madrugada.

2 comments

tomilarb
3 de marzo de 2010, 11:36

Quien fuera Shahriar para saber que queda tras cada una ellas.

Mientras cuéntame Caín de Sara Mago (Espe dixit) quisiera saber Sherezada, si piensas que te lo han robado

Shere Tur Tur
3 de marzo de 2010, 19:48

Pues habrá que leerlo, Tomilarb, qué intriga. Queda anotado para los meses de verano.