—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Desvaríos y pecados

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Decía un columnista de cuyo nombre no consigo acordarme, que el furor por el oso de Tous era uno de tantas demostraciones de la infantilización de la sociedad. La veo cada mañana en esas bolsas de Harrod's en las que las ejecutivas agresivas, las informáticas y las secretarias pasean el tupper y la manzana por el centro financiero.

Salvo una, que decidió ser consecuente y adquirir una bolsa directamente diseñada para niños. Cada mañana se la admiraba, luego se convirtió en compañera y le pedí que me dejara fotografiarla porque, aunque su color chillón me incomoda, siento debilidad por el objeto que inspiró el diseño.

Tú, Mi Querido lector, cuando miras esta bolsa, ¿qué ves? Fácil acertijo con premio. Más fácil si te digo que sólo podía haberse conseguido en un lugar en todo el mundo.



El bichito feo