—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Pildorilla de la contrariedad

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No es difícil decirle a alguien que no correspondes a sus sentimientos amorosos. Siempre hay palabras o una justificación suficiente (sea verdad o mentira), y de la habilidad de cada cual depende la delicadeza con la que se dé a entender.

Pero es imposible decirle a alguien que no quieres ser amigo suyo o tener trato estrecho con él. No hay justificaciones que se puedan dar sin herir al otro, ni forma de no quedar como un imbécil. Sólo cabe el desapego para que el otro acabe buscando afinidades en otro sitio, y aún así te tendrá por alguien poco fiable.

A lo mejor tiene razón.

2 comments

kleptØ
9 de diciembre de 2010, 18:02

Pues sí... a lo mejor y tienes razón.

El otro día veía un capítulo de Monk, donde se proponía preguntarle a una persona si quería ser "su mejor amigo", ante las advertencias de sus colegas-amigos de que dicha pregunta no procedía.

Debería ser normal tratar la amistad a ese nivel de relación, quieres, no quieres. No obstante, cuando quieres quedar bien al finalizar una relación siempre dices: "pero podemos ser amigos".

Qué contrariedad... ñ_ñ

Shere Tur Tur
18 de diciembre de 2010, 15:50

La amistad no se puede forzar, no. Y esa frase es una gran mentira en algunos casos :-)