—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

¿Si no hubiera Dios, habría que inventarlo?

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Robándole horas a la carrera, como se lo estoy robando ahora al sueño, me fui a ver El árbol de la vida. Y me encuentro desconcertada por mi punto de vista y por que nadie lo comparta. No hay aquí presunción de perro verde sino preocupación por que todo el mundo vea algo que a mí se me escapa.

Salvo ese final, el resto de la película me ha dicho en varias ocasiones que no hay Dios y que todos los que creen que está cerca de nosotros son un poco ingenuos. Como esa madre que levanta el dedo al cielo y se lo señala a su hijo pequeño como hogar de Dios, después de habernos llevado el dios-director a ver lo que hay realmente en ese cielo con la extraordinaria "Lacrimosa" que compartí hace tiempo con alguien. Y aunque no recuerdo la frase exacta, sé que en cierto momento me llamó la atención que se hablara de Dios "in the sky", no "in the heaven".

Lacrimosa - Requiem for my friend, de Zbigniew Preisner (1998) [el amigo era Krzysztof Kieślowski]

Por otro lado, ese dinosaurio piadoso que algunos interpretan como muestra de que Dios existe y vela por sus criaturas desde antes de que el hombre apareciera en la Tierra, para mí es precisamente su refutación: la piedad podría ser algo propio de la naturaleza, no de la divinidad a la que tenemos la obligación de aspirar como seres racionales y espirituales.

Y sin embargo debo saber que Malick tiene un bagaje filosófico que le hace aspirar a ella. De todas formas, esta interpretación naturalista y atea fue madurando con el paso de la película. Me recuerdo al principio, durante ese Big Bang, respondiendo a la pregunta que hace uno de los personajes: «¿Qué somos para Ti?». ¿Cómo podríamos ser para un hipotético dios otra cosa que una insignificante consecuencia en la inmensa deriva de lo macroscópico? ¿Pero es que podría haber llegado a vernos siquiera?

En la personificación de los padres sí veo una idea de Dios. Más que la división entre lo natural (el padre que trata a sus hijos con severidad para fortalecerlos) y lo divino (la madre dulce y amorosa), veo en ella más bien la personificación de los dos Dioses diferentes del Antiguo y el Nuevo Testamento: uno despiadado y el otro bondadoso; uno que nos dice que el diente se paga con otro diente y otro que nos insta a poner la otra mejilla. Apenas hay diálogo entre ellos, por cierto: el primero, ya muy avanzada la película, es una grave discusión; el segundo, hacia el final, para tomar una decisión sobre el futuro.

Pero si veo a una de las dos figuras de Dios en el padre, es por la relación del primogénito con él. Le teme, tiene fugaces pensamientos parricidas/deicidas; pero cuando desaparece de su horizonte por unos días, el niño pierde su dique moral, peca por primera vez y reiteradamente. Termina admitiendo que le necesita y reconociendo que está hecho a su imagen y semejanza. Malick nos diría, así, que la Humanidad necesita a Dios (¿y que si no lo hubiera, habría que inventarlo?).

El padre es muy amenazante y el niño se encoge cada vez que alarga la mano, pero al final se limita a llevarlos a su cuarto cuando se portan mal. Y cuando el niño le dice al padre «sé que te gustaría matarme», si éste fuera un padre malvado de verdad le tumbaría de un bofetón en ese instante; pero se limita a mirarle con desconcierto, como si hubiera recibido un golpe bajo. Hay una dicotomía (para mí fallida) entre el miedo que Malick quiere que los niños le tengan a este personaje y el grado de amenaza real que supone. No es más que un padre estricto, en ningún momento maltratador1.

Es curioso lo de esta película. Me emocionó un par de veces mientras la veía (me asombraba lo bien que congenian los niños actores como hermanos), pero en el después me ha dejado fría. Con sensación de haber visto algo demasiado contenido. Al mismo tiempo tengo ganas de verla otra vez. Pero no puedo robarle más horas a la carrera para dedicárselas a ella. En otro momento será.

_________

1 Editado el 22 de febrero de 2012: Lo fallido de la dicotomía, ahora que lo pienso, está cuando se contempla a los personajes desde su vertiente literal de padre e hijo. Si no se abandona la alegoría de la encarnación de un Dios Padre y de la relación de la Humanidad con Él, la dicotomía no es fallida en absoluto.

5 comments

kleptØ
12 de octubre de 2011, 13:43

Respondiendo primero a la pregunta socorrista que da título a tu blog, te diría: "... que si hay que inventar un cielo para ese Dios, habrá que inventar un infierno. El uno no tiene sentido sin el otro."

Dices que: "... (me asombraba lo bien que congenian los niños actores como hermanos)..." A mí en lo personal, me choca más cuando congenian en la vida real y me invita a salir corriendo.

Me ha gustado leer tu opinión sobre una película que he declinado ver en el cine a pesar de las invitaciones y la buena compañía, y que creo me abstendré de ver en la sala de mi casa. Tu opinión confirma que no tengo tiempo para este tipo de "visiones". Y no es una postura crítica, filosófica, religiosa, etc. Es más bien una simple abstención.

Me interesan otros tipos de reacciones y tendencias religiosas que surgen en tiempos tan rabiosamente consumistas como en el que vivimos.

Como anécdota y para terminar te diré que unos cines de Barcelona, entregaban un papelito junto a la entrada en las taquillas que decía algo así.

ñ_ñ

(P.D.: Aunque también te diría que el éxito hoy en día es que hablen de ti aunque no hayan visto la peli... jajajajajaja.)

Shere Tur Tur
12 de octubre de 2011, 16:07

Gracias por tu opinión Klept0! Sobre la pregunta del título, me gustaría pensar que Malick insinúa que Dios no existe pero que la Humanidad utiliza esta figura ficticia como medio de evitar que la sociedad se colapse (como si no pudiéramos desarrollar una ética al margen de lo religioso!). Pero imagino que no van por ahí sus tiros así que sólo puedo insinuarlo yo, que valgo menos que él :-)))

No suelo buscar historias con trasfondo religioso, pero quise ver ésta como ejercicio estético. No sé si me estará trastornando la falta de tiempo, pero me gustaba saber que había la posibilidad de poder ir al cine con otro ánimo que el de "The host" o "La vida de los otros" :-) Y yo adoro la odisea espacial.

kleptØ
15 de octubre de 2011, 20:26

Si adoras la odisea espacial y ese "otro estado de ánimo", te encantará Melancholia de Lars Von Trier, justo cuando te escribí mi comentario el día 12, la acababa de ver el día anterior.

Acabo de comentarlo en el blog y en la reseña de la peli Twixt de F. F. Coppola, seguro que sabrás encontrar "un huevo de pascua".

ñ_ñ

V1CEN75
21 de octubre de 2011, 23:19

Yo me dormí viendo el Ilusionista, (se estaba tan bien...)pero me dormí muy poquito y soñé en tonos ocres.
Algo de perro verde también tengo.

Shere Tur Tur
21 de octubre de 2011, 23:44

Hola V1cen75 Cameo. Qué curioso, estaba dándole vueltas a un post sobre esa película. Pero llevaría un punto de vista bastante desengañado sobre el tema de la magia (y su vertiente materialista: que si un vestido, que si unos zapatos, que si un buen menú), así que no sé, no sé.