—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Templo

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La libertad es una entelequia prostituida en muchas bocas, en muchas plumas. Pero se me ocurre que, a nivel individual, no existe más que como oposición a dos acciones, muy tangibles de tan humanas: la amenaza y el sometimiento por la violencia. Cuando te encuentras en una de estas dos situaciones, la libertad se crea a sí misma y se alza ante ti, en un horizonte cercano pero inaccesible. Mientras tu cuerpo se ocupa de las necesidades fisiológicas básicas, todo se vuelve accesorio para tu intelecto salvo el objetivo de aprehender eso que un momento antes no existía, pero que ahora, para tu estupefacción, se antoja esquivo e inalcanzable.

En mi último enfrentamiento inesperado con una amenaza, he encarado la libertad final de una forma muy diferente a la primera ocasión en la que me encontré con una, hace más o menos ocho años: si aquella vez el alivio inmenso me inspiró, en una bitácora que ya no existe, imágenes poéticas de barcos que zarpaban rumbo a playas luminosas en las que dejar que el jugo de naranja corriera por los dedos bajo la luz del sol; en esta ocasión, el desenlace favorable me ha llevado a tomar una resolución férrea. Hace ocho años, hubo la necesidad adolescente de olvidar de inmediato el pasado cercano y la propia libertad recién adquirida; hoy, en cambio, me empapo de su significado, de su agria dulzura, y marco con seriedad una alerta para el futuro.

No solo por cambios en la personalidad, sino también porque esta vez hay mucho más en juego. Si al final fracaso en los planes que llevo seis años construyendo y que culminan dentro de dos meses, no quiero quedarme con la duda de un frustrante "¿y si no hubiera ocurrido aquello?". La única variable que puede haber en este experimento, la única culpable que voy a aceptar, es mi (aún por confirmar) ineptitud.

Construir un templo: esa es la resolución férrea.