—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Irracional

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Ya puede el mundo seguir girando, alimentado con gasóleo de fuegos fatuos. Que a mí me ha mirado el sol esta noche y, para que no quede duda alguna cuando el recuerdo se diluya, marcada a fuego llevo su insignia aquí en mi barba, aquí en mi pecho.

Ya puede venir la Dama Sombría con su reloj que marca los instantes. Que ya el sueño que anhelé mientras surcaba los mares del Sur se hizo carne, lengua, ojos; intruso y delirio en las entrañas; caricias y orgasmo aquí en mi espíritu.

Ya puede abrazarme la maldición del Uno y convertir mi vida en años interminables y solitarios. Que él me ha llamado, literariamente, 'mi pequeña': un instante de alegría vicaria y vida plena.