—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Asombro

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Aquí lo escribo.

Contactar con un dominante en busca de sumisa y terminar nueve días después con pañuelo rojo al cuello, tomando cañas con unos pamplonicas encantadores en la noche del 'Pobre de mí', entre los brazos, manos y labios más cariñosos. Y dominantes.