¿Son muchos libros para un día? El caso es que son breves: "El siglo XX y otras calamidades", del Marqués de Tamarón, artículos con temática que se explica sola con el título del libro; "Sangre a borbotones", de Rafael Reig, narración detectivesca en un presente paralelo en el que España forma parte de una Federación estadounidense, el petróleo se ha terminado y Madrid está atravesado de norte a sur por el canal navegable de la Castellana; y "Los cínicos no sirven para este oficio", de Ryszard Kapuscinski, tres transcripciones de sendas conferencias sobre lo que el periodista polaco considera que es el periodismo de calidad.
Se imbrican suavemente, y también con la realidad de mis días; el Marqués de Tamarón y Kapuscinski coinciden en su mención al fin de la historia de Fukuyama y su opinión sobre Unamuno; Reig y Kapuscinski se acuerdan de Walter Benjamin. Y es la última página que leo (de Kapuscinski) la que me deja la reflexión sobre la utilidad de mi sábado:
«Naturalmente, escribir es una selección, una elección, una decisión. Pero sé, por mi trabajo, que quien escribe intenta atraer al lector hacia el gusto por las palabras. Luego, de pronto, encontramos a alguien que ha leído un libro nuestro en una hora. Eso significa que no lo ha leído, porque ese libro estaba destinado a durar una semana, un mes, sólo para llegar a entender algo del mismo».

1 comment
Ébano es un libro delicioso, a mí me abrió los ojos a realidades que no conocía y me gustó mucho. Seguro que lo disfrutas un montón... :-)
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