El año pasado, las fotos ochenteras y noventeras comenzaron a salir de los cajones de toda la casa y a repartirse por las paredes. Este año han terminado de hacerse fuertes en la sala, las habitaciones y los pasillos.
Hasta el año pasado, descansaban en los cajones mientras seguíamos creando más recuerdos de familia. Hoy toca acostumbrarse a la idea de que las tendremos por muchos años ante nuestros ojos. Se intenta apuntalar la cohesión familiar futura, principal e inconscientemente, con ellas.
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