––Gracias por tan excelente comida ––dijo relamiéndose––. ¡Qué hijos tan hermosos tienes! ¡Cómo se adivina en ellos la nobleza! Tienen unos ojos enormes. Y qué maravilla de juventud la suya. Aunque nada de esto me debería extrañar. Los hijos de los reyes son hombres desde que nacen.
Tabaqui sabía de sobra que no ayuda a la buena crianza alabar a los lobatos estando ellos presentes. El descontento se reflejaba en la actitud de Madre Loba y de su pareja.
El libro de la selva, de Rudyard Kipling (1984)
Con todo lo que la aprecio. Con todo lo que deseo dejar de trabajar con ella:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Publicar un comentario