—Bien —aclaró el señor Tur Tur—, conmigo sucede lo contrario. Eso es todo. Cuanto más lejos estoy más grande parezco, y cuanto más me acerco, más se ve mi verdadera estatura.
—Usted quiere decir —preguntó Lucas— que no se vuelve pequeño cuando se aleja. ¿Y que no es usted un gigante cuando está lejos, sino que solo lo parece?
—Exacto —contestó el señor Tur Tur—. Por eso he dicho que soy un gigante-aparente.

Nabokov y la creación de mundos nuevos

+ Sin comentarios
La creación de mundos nuevos
Una obra de arte es la creación de un mundo nuevo, sin conexión con los mundos que ya conocemos. El escritor es el primero en trazar su mapa y poner nombre a los objetos naturales que contiene. El tiempo y el espacio, el color de las estaciones, el movimiento de los músculos y de la mente no son para los escritores de genio nociones tradicionales, sino una serie de sorpresas extraordinarias que los artistas maestros han aprendido a expresar a su manera personal.

La magia de una buena novela
Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica. Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal.

El poder de los detalles
Debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Tenemos que ver cosas y oír cosas: visualizar las habitaciones, las ropas, los modales de los personajes de un autor. El color de los ojos de los protagonistas y el mobiliario de su pequeña y fría habitación, son importantes.

Lo que tiene que decir el autor

+ Sin comentarios
El caso es que el karma es un asunto muy serio en ficción, porque constituye el mayor indicador de las intenciones de un autor a nivel moral. Si entendemos que el autor puede disponer todas las piezas que hay en una historia como a él se le antoje, entendemos también que las cosas buenas y malas les ocurren a unos u otros personajes porque dicho autor tiene algo que decir, y que ese algo se traduce en quién es recompensando o castigado. Lo habitual es que el castigo recaiga en el villano, pero también es posible que recaiga en el héroe; quizá para recalcar un camino incorrecto para dicho héroe, o puede que para esbozar un discurso en el que el heroísmo no tiene cabida. Lo mismo ocurre con la recompensa: en quién recaiga ésta determinará qué clase de visión mantiene el autor.

Guillermo García Lapresa en Fabulantes: http://www.fabulantes.com/2016/01/iznogud-rene-goscinny-jean-tabary/
Mostrando entradas con la etiqueta El arte de escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El arte de escribir. Mostrar todas las entradas