El ser humano deja su huella inmortal en trozos de nubes y pone luego jaulas al viento para que no los destruya. Pierde todas las batallas individuales pero gana la gran guerra contra el olvido. ¿O quizá habría que formularlo al revés? Gana la gran guerra contra el olvido, pero pierde todas las batallas individuales. El lenguaje no es conmutativo y las batallas personales son importantes, aunque sean pequeñas. Lo son todo, en realidad, pues hay que estar hecho de una pasta especial para que decidas anteponer la deriva del mundo al derrumbe del tuyo. Esos son los héroes de la historia.
Dentro de nuestro discreto ámbito de influencia, hagamos cosas nobles entre tanta mezquindad.
- He visto el mundo, rey del sueño. He cabalgado los desiertos y visto las rocas, los viejos muros y las estatuas devastados por el viento del desierto en las tierras baldías de arena. Y el viento y la arena se levantan de nuevo y los restos de las ciudades, palacios y dioses se desvanecen durante otra edad del hombre... sepultados en el olvido... no puede ser de otra manera, ¿cierto?
+ Posiblemente...
- Pero solo Alá lo sabe todo. En efecto.


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